Todos los que me conocen saben que me encanta cocinar, pero pocos conocen la felicidad que produce hacer algo con tus propias manos desde cero y disfrutarlo sola o agasajar a la familia o amigos.
Pero cocinar lo que quiero y como quiero es para mi un eterno placer. No sigo recetas sólo el corazón y la intuición, no utilizo ingredientes clásicos los mezclo, los reinvento, les doy mi toque personal. Eso se resume en una palabra "Libertad" , la cocina te libera de tensiones, del tiempo, te deja soñar y eso continúa con cada bocado. Es único, es apasionado y te llena de felicidad.
Siguiendo mi instinto la otra noche hice pancitos de centeno y harina integral, hechos con masa madre de centeno, con semillas de girasol y Sésamo. Los rellené con bondiola, queso y pasta de berenjenas ahumadas. Un placer. Por supuesto luego un buen te de hierbas bien calentito.
Por supuesto al otro día fueron parte del almuerzo con mi madre, hermano y cuñada, les encantó, gracias.
