martes, 24 de marzo de 2009

MI VIDA CON MI ABUELA PATERNA

                          Si ustedes creen todavía que Mac Guiver era una serie, allá ustedes, no conocieron a mi abuela Elisa, recordarla me llena de alegría y orgullo.
                          Salir a pasear con mis padres era una aventura(eso les iré contando otro día) pero si te acompañaba la abuela era un pasaje a lo desconocido.
                          Hasta el día de hoy, ni siquiera mi padre, podemos saber como lo hacía, pero que la abuelita tenía su secreto era verdad. Cada uno de nuestros viajecitos salíamos sin una hoja de ruta o un destino fijo, así que estaba permitido hacer lo que queríamos y donde queríamos, esa era la única regla. Todos subíamos al auto después de desayunar y con algunas cosas como cañas de pescar, mallas, sombreros, pantalla solar, repelente, algunas facturas y jugo.
                           Pero como siempre nos pasaba, recorríamos lugares donde nadie había ido (eso era turismo aventura)y terminábamos cerca de algún arroyo, laguna o río. Allí empezábamos a pescar, nadar, cazar y divertirnos todos juntos, salvo la abuela que no le gustaba el sol, así pasaban las horas y cuando estábamos cansados o teníamos hambre volvíamos con la nona. Ahí estaba el misterio(porque nunca supimos como lo hacía)pero ella tenía la mesa servida sobre el pasto con la comida hecha(con lo que cazamos o pescamos)con ensalada y todo, el fuego prendido, la lecha caliente si eran las cinco, una tienda de campaña para dormir con almohadones y todo.
                          Magia, ¿cuándo metía las cosas en el auto, dónde, cómo conseguía la leche?, no le pudimos preguntar nunca(falleció en 1983)pero ella siempre decía que Dios había puesto las cosas ahí para comerlas preparaba ensaladas con brotes, raíces, huevos que recolectaba condimentaba la comida con hierbas y la leche sospecho que alguna vaca anda enojada por ahí, pero ella se las ingeniaba para darnos de comer rico y sano hasta nos hacia un pan asado.
                           Como olvidarte de algo tan hermoso y feliz, ella era la que nos esperaba cada 27 de diciembre en la puerta de su casa con unas tortas negras(se llaman cara sucia)y la leche con chocolate de cáscara, nos hacía raviolones caseros y ñoquis de colores, nos tejía gorras de lana para el invierno y nunca nos dejó que nos faltara nada en nuestros paseos (la reina de la logística).
                           De esta abuela sacamos la sabiduría, el saber cocinar las cosas saladas, la organización, la alegría de no discutir por idioteces, siempre decía que en su mesa nunca se debía pelar por política, futbol o religión, salvo que algún día un político, un futbolista, o un religioso pagara la comida que ella servía. Así era Elisa con sus 40 kilos y un metro cincuenta, era más grande que mi papá con sus casi dos metros, solo una mirada al nene y bastaba.
                          Otro día les contaré sobre mi otra abuela Anita, todo un personaje.

UNA NIÑEZ FELIZ ¿UNA CONDENA?

                         Gracias María por el comentario, estaba leyendo una artículo sobre la felicidad y ese es otro tema que hablamos con mis hermanos.
                         Esa niñez tan fantástica ¿nos condenó a no sentirnos felices muchas veces ahora que somos grandes? No se que pensarán los psicólogos pero como sentirte hoy pleno, feliz y libre si sempre estás comparando tu actualidad con lo que viviste en la niñez.
                         No es una cuestión de inmadurez, sino de tratar de buscar un refugio donde encontrar la paz ante las cosas que nos suceden, pero uno siempre añora esa libertad, esa genialidad, ese poder reirse todos los días enfrentando los problemas "al toque" como lo hacía mi abuela paterna.
                         Nos cuesta muchisimo tratar de que nuestros hijos disfruten como nosotros lo hacíamos, ellos no entienden, siempre están aburridos, pero cuando les contamos lo que hacíamos se asombran, ¡Ojo! pero nunca lo harían, eso de ensuciarse y tirar todos para el mismo lado. Creo que esa era la escencia de nuestra felicidad, nunca nos peleabamos (salvo la guerra de panqueques, siempre jugabamos todos juntos sin excluir a nadie, no había gordos, flacos, petisos, feos, solo una meta.
                          Por eso creo que hoy estamos volviendo a ser libres, hacer lo que nos gusta, crear cosas, no tener límites, no tratando de recuperar esa niñez, sino de utilizar esas viejas técnicas de ser felices por siempre para nuestra vida cotidiana.

LA GUERRA DE PANQUEQUES(crepes)
                                     Como todos los días algo teníamos que hacer, así que decidimos cocinar panqueques con dulce de leche, con una sola regla, los podíamos comer después de hacer la tarea y a las cinco de la tarde que era la hora de la merienda(hora que hasta hoy sigue, después de cocinar y preparalos durante dos horas, los guardamos en la heladera.Pero he aquí que un traidor(mi hermano varón)comenzó a robarse los panqueques y a comerlos a escondidas, cuando lo descubrimos negó todo pese al dulce de leche que le salía por las orejas, se armó una discusión sobre derechos de cocción y propiedad intelectual algo así y como respuesta nos arrojó un panqueque, no se imaginan lo que siguió, los panqueques volaban por toda la cocina sin respetar nada, dulce de leche en el techo, las paredes y el piso.
Nos empezamos a reir y nos dimos cuenta que teniamos que estar todos juntos de nuevo con una meta ¡¡¡limpiar todo antes que se levantara mi mamá de la siesta!!!!, y así superamos nuestra única y pegajosa pelea, un beso.

martes, 17 de marzo de 2009

Los creadores (nosotros)

El origen

La idea de este blog surge de las infinitas charlas con mis hermanos. Cada vez que nos reuníamos recordábamos nuestros años de niñez asombrándonos nuevamente de las cosas que hacíamos, dejando atónitos a veces a nuestros hijos.
Por eso decidí dar este paso y compartir con ustedes lo que hacíamos.
Casi todos los fines de semana íbamos al campo, lugar que daba rienda suelta a nuestro ingenio a la hora de jugar, sin importar cuanto tardáramos, organizábamos cada juego como un despliegue de un frente de batalla.
Reuniendo los materiales necesarios, los alimentos, ropa, para lograr pasar un día entero de aventuras y diversión.
Un día en el llamado tajamar o charco, diseñamos lo que hoy se llama "5ta a fondo" o "Jackass", buscamos una madera de forma circular, le atamos una soga por el centro, ubicando uno de mis hermanos sobre ella y los demás con un caballo, bicicleta o carro tirábamos de la soga para que el AFORTUNADO (que se rotaba por supuesto)pasara surfeando sobre el agua.
No hace falta explicar que los intentos eran fallidos en su mayoría, por eso terminábamos embarrados y mojados(eso explica la ropa) para sentarnos cansados a comer nuestros propios alimentos que cocinábamos en el lugar.
El asunto de la comida era todo un tema, se imaginan cocinar con lo que encontráramos o cazábamos, sin agua potable, comimos loro, lechuza, tero y cuis a las llamas, rociados con agua de tajamar, acompañados de choclos asados a las brasas y una exquisita guarnición de moras silvestres, flores, granadas y brotes de alfalfa, de postre duraznos o sandías que enfriábamos en el agua; éramos los Gato Dumas del turismo aventura.
Con mis hermanos creemos que de ahí surgió nuestro amor por la cocina, de experimentar sabores ¡TERRENALES!!!!!
Por hoy los dejo, mañana les contaré de otra de mis vidas, chau.