
LOS HERMANOS EN BUSCA DEL ARROYO PERDIDO
Tal vez algunos hayan escuchado esta historia que se repite de generación en generación desde hace 32 años aproximadamente.
Con mis hermanos decidimos un día salir de expedición, armamos nuestro equipo de supervivencia, o sea armas caseras, comida, sombreros y ropa liviana y decidimos salir en busca del origen del arroyo blanco que tanto nos divertía.
Caminamos por sus orillas, hasta ese entonces casi limpias, durante horas, cruzamos piedras gigantes para nosotros, montes y otras dificultades del terreno. También luchamos contra enemigos feroces como arañas, culebras y niños que vivían en la ribera del arroyo, pero no abandonamos nuestra búsqueda.
Conversando y riendo descubrimos al fin que nuestro mágico arroyo nacía en la salida de la Cooperativa de leche de la ciudad donde lavaban los camiones tanques y los tachos de leche de los chacareros, de allí su color blanco.
Lo gracioso de esta historia es que hoy en día y poniéndonos serios ese arroyo "El Antoñico" es la fuente mayor de contaminación, problemas de seguridad y marginalidad que existe en la ciudad de mi niñez, la atraviesa por completo y sin que nadie pueda solucionar esos problemas, hoy es sinónimo de lo malo.
Pero no para nosotros, porque es en nuestra memoria el recuerdo de nuestras aventuras y de haber descubierto que todo lo que vivimos fue real, tenía un origen.
Porque sabiendo de donde venimos, siempre podemos reiniciar la máquina y volver a un lugar seguro para continuar con nuestras vidas. Un beso.
Fue algo así como buscar el origen del Nilo pero en versión local.
ResponderEliminarUna pena que el arroyo haya sido convertido en u n basurero.
Un besoooooo.
Fue como buscar el nacimiento del Nilo.
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